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La movilidad como derecho ciudadano (parte I)

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La movilidad como derecho ciudadano es una idea que cada vez cobra mayor fuerza en el imaginario socio-político. A nadie en un pasado reciente se le hubiera ocurrido nombrar a la movilidad como un derecho. Se trataba de un concepto difuso, intrínseco a otros más dinámicos, como el comercio o las migraciones. Un par de décadas después de que los visionarios dejaran de diseñar este siglo XXI con autopistas aéreas, la movilidad se ha convertido en un concepto en sí mismo. Viva, cambiante, y ahora también propulsora de cambio.

Avanzamos hacia la movilidad como derecho ciudadano.

Avanzamos hacia la movilidad como derecho ciudadano.

Ha sido el propio ímpetu en evolucionar hacia un determinado modelo de desarrollo socioeconómico en las sociedades del denominado mundo desarrollado el que ha propiciado una cierta “involución”. La expansión urbana que requieren los objetivos de socialización y economización ya mencionados da lugar a un círculo vicioso. El espacio necesario para la infraestructura que requiere el transporte es tanto que desplaza las actividades a las que quiere acercar. Esta lejanía genera a su vez mayor necesidad de medios de transporte y su equivalente en espacio a consumir. En los últimos veinte años se ha pasado de recorrer 28,3 km por persona y día a 45,5 km. Un aumento de más del 50%.

Ineficiencias en el modelo de movilidad

Es palpable la tendencia a la segregación territorial de las actividades (espacios acotados para oficinas, polígonos industriales, zonas residenciales). Esto convierte los largos desplazamientos en una partida esencial del día a día de cada ciudadano. Sin embargo, las consecuentes “ciudades difusas” y “ciudades dormitorio” han resultado ser más caras y menos eficientes de lo que se pretendía. La carencia total o parcial de una red de transporte público competitivo imposibilita la supervivencia en ellas sin coche en muchos de los casos, o reduce a la mínima expresión la calidad de vida que oferta. El español medio, según el estudio Cuentas Ecológicas del Transporte de Ecologistas en Acción realizado con el apoyo del MAGRAMA, emplea 260 horas al año en sus desplazamientos en vehículo privado sin contar el tiempo perdido –y variable- que necesita para aparcar. No extraña que se calcule el tiempo medio de desplazamiento al lugar de trabajo en 33 minutos.

Las ciudades difusas han resultado ser menos eficientes.

Las ciudades difusas han resultado ser menos eficientes.

La primacía del transporte por carretera se sustenta en gran medida en el apoyo que a su uso se ha realizado desde las Administraciones Públicas cimentadas en la economía del petróleo. Se trata del medio de transporte más caro y energéticamente más ineficiente. En orden de promoción encontramos al avión y al tren de alta velocidad. La paradoja de que también sean los siguientes medios más ineficientes ha hecho la situación del transporte insostenible.

La movilidad como derecho ciudadano: cambio del modelo

Existen otras poderosas razones para los no motivados por argumentos ecológicos para plantearse la necesidad del cambio en el modelo de movilidad. El protocolo de Kioto plantea cuantiosas penalizaciones para los estados que no cumplan sus ambiciosos objetivos. La UE también persigue erradicar por completo las emisiones en 2030. A pequeña escala las personas usuarias de vehículos privados poco contaminantes gozarán de una bonificación en el IVTM.

El nuevo modelo de movilidad por el que se apuesta se basa en una nueva jerarquía, en la que el uso de vehículo privado es menos deseable y usar otros medios de transporte público, la bicicleta o caminar son más deseables.

Pirámide de jerarquía de la movilidad urbana.

Pirámide de jerarquía de la movilidad urbana.

La movilidad reclama dejar de ser entendida como una idea u objetivo deseable dentro de las agendas políticas, y comienza a ser reclamado como un derecho en sí por la ciudadanía.

 

Aída López, Consultora en Altran España.

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2 Comentarios

  1. Un gran artículo…definitivamente debemos cambiar el modelo actual de movilidad, por el bien medioambiental y de los seres humanos

    • Si entendemos como derecho el orden normativo e institucional de la conducta humana en sociedad inspirado en postulados de justicia y certeza jurídica, cuya base son las relaciones sociales que determinan su contenido y carácter en un espacio y tiempo dados. Y fijamos ese período espacio-temporal en la actualidad, nos damos cuenta de que aunque queda mucho camino por recorrer para que la movilidad tenga la consideración de derecho, no deja de ser un objetivo común por el que la sociedad debiera luchar.
      Excelente artículo, mis felicitaciones.

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